Mantén tu cabello sano

Prueba de porosidad para el cabello

Averigua la porosidad de tu cabello para medir la capacidad de absorción y retención de agua. La próxima vez que te laves y te seques el cabello con una toalla, pálpalo con las manos Si notas un tacto húmedo, entonces lo más probable es que esté más bien poroso. Cuando el cabello está poroso, se seca y es más propenso a sufrir daños. En otras palabras, un cabello poroso es un cabello débil. Por otro lado, si tu cabello tiene un tacto bastante seco tras haberlo secado con la toalla, entonces está poco poroso y más sano. Si te sientes aventurero, también puedes hacer una prueba rápida dejando caer unas cuantas hebras capilares limpias y secas en un cuenco de agua. Si el cabello se sumerge al cabo de unos minutos, significa que tiene una alta porosidad porque absorbe el agua rápidamente y se hunde. Si el cabello sigue flotando, entonces tiene baja porosidad y es más fuerte.

Para comprobar su elasticidad, tienes que estirar una hebra capilar húmeda. Cuanto más puedas estirarla, más elástica y saludable será. Un cabello sano, cuando está húmedo, se estira hasta un 50% de su longitud original y vuelve a su forma y tamaño normal sin romperse. Un cabello que no está sano (seco) sólo se estira hasta aproximadamente el 20 % de su longitud original. Pero recuerda que no es buena idea cepillarte el cabello mientras está húmedo. Ten cuidado, no vayas a estirar el cabello hasta el punto de romperlo.

Una buena nutrición fortalece el cabello.

Llevar dieta sana es la clave para la salud del cabello. Las proteínas son esenciales, ya que el cabello está compuesto de una proteína resistente llamada queratina que ayuda a reforzar el cabello, la piel y las uñas. También es importante centrarse en los oligoelementos como el cobre, el hierro, el magnesio y el selenio, así como en las vitaminas E, D y C. Estos nutrientes desempeñan un papel fundamental en la producción de queratina. La fruta y verdura ricas en antioxidantes son una gran fuente de vitaminas, al igual que las grasas saludables. El pescado también es una gran opción porque los ácidos grasos omega-3 estimulan el crecimiento del cabello.

 

¡No todos champús se elaboran de la misma manera! 

Elige un champú específico para tu tipo de cabello con el fin de fortalecerlo. Escoge un champú y un acondicionador suaves para reparar el cabello y devolverle su fuerza y vitalidad. Elige productos que no contengan sulfatos y que se haya demostrado clínicamente que fortalecen el cabello. Procura evitar productos químicos ya que pueden ser perjudiciales. Busca ingredientes más suaves como el Aloe Vera, la manteca de karité y las microproteínas de origen vegetal para suavizar y fortalecer el cabello.

 

Ponte acondicionador más a menudo.

Incluso los días en los que no te laves el cabello con champú, si tienes el cabello húmedo, ponte un poco de acondicionador. Esto ayudará a retener la hidratación que tanto necesita. Cuando el agua se evapora, desafortunadamente extrae la humedad del interior del tallo del cabello causando que se seque y debilite. Quizá te convenga hacer un tratamiento de acondicionamiento profundo, que incluya un remedio casero como este: 4 cucharadas de aceite de coco y 2 de miel pura, mezcladas, calentadas y aplicadas sobre el cabello recién lavado y secado con toalla; Ponte un gorro de ducha y déjalo aproximadamente 20 minutos antes de aclarararte el cabello; Es una alternativa perfecta a comprar un producto de acondicionamiento en una tienda.

Consejo: Cuando acondiciones tu cabello, escúrrete el cabello antes de aplicar el producto o remedio casero. Si el cabello está empapado de agua, no podrá absorber el acondicionador.

Un poquito de tijera.
A medida que el cabello envejece, las puntas se parten con mayor frecuencia. Si el cabello está dañado, te conviene cortar las partes dañadas. Al arreglártelo así de vez en cuando, lo tendrás más saludable y evitarás que los cabellos con puntas abiertas acaben rompiéndose por completo.

Evita el calor.

Todos usamos secadores y planchas para conseguir un look en concreto. Pero, si tu objetivo es tener un cabello sano y fuerte, reduce el calor que apliques, ya que puede quemar y dañar tu cabello de forma rápida. Usa un espray protector contra el calor y limpia los utensilios con alcohol para eliminar los restos de producto, que pueden dañar el cabello con el tiempo.

 

Hay otros aspectos que debes tener en cuenta a la hora de fortalecer tu cabello:

  • Evita las coletas apretadas, ya que pueden provocar roturas del cabello.
  • Protege el cabello frente a los rayos UV cuando lo expongas al sol. La exposición al sol deja el cabello seco y quebradizo. Quizá te convenga ponerte un gorro o sombrero cuando vayas a estar al sol.
  • Protege el cabello cuando nades. El cloro debilita el cabello, así que mójate el cabello antes de meterte en el agua. Aplícate algún producto o incluso acondicionador para mantenerlo protegido. Si no da resultado todo lo anterior, siempre puedes optar por un gorro de natación.

La clave del cabello, las uñas y la piel es la fuerza. Por lo tanto, introduce hábitos diarios que te ayuden a tener un aspecto y un bienestar óptimos.

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